OPERACION AVUELO: El vuelo del Abuelo
El pasado 11 de noviembre de 2007 tuve el inmenso privilegio de ser el instrumento para que un anciano pudiera cumplir el sueño de su vida: VOLAR.Todo comenzó un par de meses antes, cuando mi esposa, Juani, viendo en televisión el programa España Directo, "conoció" a nuestro protagonista, Don Pepe, en un bonito reportaje realizado por Carla, donde él explicaba cómo ha´bía construido con sus propias manos y unos medios muy limitados unas réplicas de diversos aviones, que tiene puestos junto a la puerta de sus casa. Fue ahí donde dijo que había montado en barco durante la mili, y que no querría morirse sin haber montado en avión, algo que le llamaba la atención durante toda su vida.

Cuando llegué a casa y me lo contó Juani le dije que iba a hacer lo posible para que Don Pepe cumpliese su sueño. Para ello busqué la web del programa y envié un mail, con la idea de que me facilitasen los datos de contacto para coordianrlo. En principio la idea era invitarlo a venir a Granada, darle un paseo por los cielos de nuestra ciudad e invitarlo a comer, y como sabíamos que era bastante mayor (nunca imaginé cuánto) que viniese acompañado de algún familiar. Finalmente, después de varios intentos pude hablar con Carla -la reportera- y ella me comunicó que le haría mucha ilusión hacer un nuevo reportaje para el vuelo. Desde ese momento todo fueron facilidades. Una vez conocido todo esto hablé con nuestro querido amigo Pepe González y le puso la guinda al pastel: me ofreció un avión y un piloto-instructor - Daniel - para poder ir a Muchamiel, Alicante, ya que Don Pepe era de Orihuela y Carla lo recogería para llevarlo en coche al aeródromo.
El vuelo teníamos intención de hacerlo a primera hora, lo antes posible, y para ello quedamos Daniel, mi copiloto favorito e hijo menor, Pedro, y yo en el conocido Airport (el bar) para desayunar prontito y desde allí al bloque C para plan de vuelo y comprobar la meteo de todo el trayecto de ida y vuelta, aunque ya no pintaba muy bien: había una espesa niebla en toda la zona se Santa Fe y aeropuerto que no permitió una correcta visibilidad hasta las 10:00 h aproximadamente. Como la intención era ir "por la trocha" y para ello sobrevolaríamos el aeropuerto de Alicante, atravesando perpendicularmente la pista con la correspondiente autorización de TWR, Daniel ocupó el puesto de piloto y yo el de copiloto, mientras Pedro, una vez transcurridos los primeros minutos de vuelo, se dejó caer en brazos de Morfeo apaciblemente. Además, yo nunca había aterrizado en un aeródromo de pista corta y estrecha com Muchamiel, por lo que Daniel se ocuparía de ello.
Las nubes bajas abundaban durante gran parte de la ruta.
En las proximidades de Baza había esta bonita vista.
Mi acompañante habitual en los vuelos (que se lo digan a Enrique Molina padre e hijo...)
Piloto y copiloto: Daniel y Pepe
Cuando nos encontrábamos cruzando la vertical del aeropuerto de Alicante a unos 500 pies, la torre autorizó el despegue de otra Cessna 172, que nos vendría por la cola. Como el TCAS de nuestro avión nunca lo trajeron los Reyes Magos nos tuvimos que conformar con mirar en todas direcciones para ver por dónde nos venía nuestro alado vecino, Pedro lo localizó a nuestra cinco, por debajo y en trayectoria hacia las once, al cual no le quitamos el ojo hasta que no lo hubimos librado completamente.
Repuestos de estas emociones nos centramos en la aproximación a Muchamiel, a lo que ayudó mucho nuestro GPS, que sin error nos lo indicaba en pocos minutos.
En corta final, y suponiendo que el Abuelo, Don Pepe, estaría ya aburrido de esperarnos, aunque hacía rato que habíamos contactado con Carla por teléfono y le aunuciamos nuestro retraso por niebla y nuestra hora prevista de llegada, sobre medio día.
Una vez descendimos del avión, a pie de pista se encontraban Don Pepe, Carla y su Cámara para recibirnos. Ni qué decir tiene, que fue un momento muy emotivo y desde el primer momento vimos que se trataba de un hombre lleno de simpatía y sin ningún temor ante la experiencia que iba a vivir, pero con ¡¡ noventa y cuatro años !!
Acomodando a Don Pepe en el puesto de copiloto, listo para volar.

Iniciando el carreteo a la cabecera de la pista en servicio de Muchamiel
Lamentablemente, tanto mi hijo Pedro como yo mismo no pudimos compartir el momento del vuelo con Don Pepe, pues los asientos traseros los ocupaban Carla y el cámara. No obstante, mientras ellos volaban nosotros no perdimos el tiempo y nos dedicamos a dar buena cuenta de un bocadillo y un refresco. En cualquier caso me aseguré que Daniel llevase a Don Pepe a su pueblo, Orihuela, para que lo viese desde el aire, aunque le advertí al Abuelo que desde el aire "todos los gatos son pardos".

A su llegada se mostró entusiasmado por la experiencia, aunque insistió que no había estado en su pueblo (pese a que Daniel cumplió con su palabra, aunque íbamos justos de tiempo y de combustible) y pasó lo que le había advertido: que no reconoció Orihuela desde el aire. No obstante, con la ayuda de Daniel, hizo unos virajes e incluso quería hacer un looping...
Quería quedarse con un recuerdo, y para ello me pidió mis cascos... Menos mal que nosotros le teníamos un detalle preparado: unas alas de piloto que le pusimos en su camisa.
La insignia, como mandan los cánones, le fue impuesta por el piloto más antiguo, que evidentemente resultó ser Daniel.

Nos hicimos unas fotos para recuerdo con mi hijo Pedro...


...Y deprisa a Granada, para que nos nos cogiese el ocaso a mitad de camino. Incluso Daniel se vino sin comer, lo que tuvimos que arreglar con alguna chocolatina que teníamos en la bolsa. El regreso también fue "por la trocha", por lo que volvimos a cruzar la vertical del aeropuerto de Alicante, esta vez sin la emoción de tráficos en nuestras proximidades.
Pero estaba cansado por el madrugón y el ajetreo, por lo que una vez más buscó pronto a su ya viejo amigo Morfeo....
El trayecto de regreso lo piloté yo desde el asiento del copiloto, siempre con los mejores consejos de Daniel, e incluso la oproximación y el aterrrizaje lo hice desde la derecha. Las sensaciones de pilotaje son distintas y me alegré de haberlas experimentado, pues nunca se sabe cuando va a tener uno que hacerlo... En cualquier caso, para demostrar que no fue demasiado malo -incluso me atrevería a decir modestamente que bastante bueno- podéis ver el avión una vez aparcado. No hay piezas colgando y todo parece en su sitio...

Realmente fue una jornada entrañable para todos, pues no siempre se tiene la ocasión de hacer cumplir sueños, y más si estos son los de un chaval de 94 años... Buen vuelo, Don Pepe.

Por último diré que el reportaje quedó muy bien y fue emitido ese mismo día, unas horas más tarde, mientras regresábamos a Granada. Lo emitieron también para final de año, dentro del resumen de reportajes más señalados de 2007.


